CONFERENCIA “EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS A LA LUZ DEL CASO RADILLA PACHECO VS MÉXICO”

Publicado el 21 noviembre, 2017

CONFERENCIA

“EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS A LA LUZ DEL CASO RADILLA PACHECO VS MÉXICO”

16 de noviembre de 2017

Nota informativa

Por: Evelyn Paola Ramírez Gómez

Instituciones convocantes: La Cátedra Extraordinaria “Fernando Solana Morales”

Sede: Sala Lucio Mendieta y Núñez de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM

Fecha y horario: 08 de noviembre de 2017 de 11:00 a 13:00 hrs.

Ponentes:

  • José Luis Vallarta Marrón
  • Miguel Ángel González Félix
  • Francisco Burgoa Perea
  • Moisés Manuel Castro Jarquín

Comentaristas:

  • Francisco José Cruz y González
  • José Manuel Ibarra Arellano

Total de asistentes: 54 asistentes.

En apariencia, el tema de los Derechos Humanos es algo novedoso, de reciente introducción en la legislación mexicana y de gran alcance a nivel internacional, no obstante, el término surge en la posguerra, a raíz de los problemas que representaba el Derecho positivo alemán y los esfuerzos de la entonces Sociedad de Naciones por una cooperación internacional efectiva.

Sin embargo, su asimilación en México no se da por completo sino hasta la última década, a raíz de un caso trascendental, que definiría el nuevo perfil del Orden Jurídico interno y abriría las puertas para el cumplimiento de compromisos internacionales de manera integral.

Rosendo Radilla Pacheco era un activista, oriundo de Atoyac de Álvarez en el estado de Guerrero, como señala la Maestra Merlín; es en este lugar donde se da el mayor número de desapariciones forzadas durante la Guerra Sucia de los años setenta, donde es detenido de manera ilegal (en ese momento, sin observar las garantías individuales consagradas en la Carta Magna) y donde es visto por última vez en un Campo Militar. Esto, en un entorno mundial que presentaba una nueva crisis de Derechos Humanos, situación que, en palabras del Embajador Cruz y González, se suponía no debía ocurrir de nuevo.

Desde su creación, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sólo podía conocer de asuntos que contaran con un símil al principio de definitividad, es decir, que, habiendo agotado todas las instancias del Derecho Interno, la sentencia no fuera suficiente para resolver el fondo del asunto. De esta manera, y treinta años después, llega a un tribunal internacional el caso del activista guerrerense.

Los panelistas, todos especialistas en Derecho, coincidieron en la pobre defensa que opuso el gobierno mexicano – consistente en que los hechos habían ocurrido mucho antes de la entrada en vigor de la Corte-  fue sencillamente desestimada gracias a la naturaleza continuada del acto. Coincide el Embajador González Félix, que la postura de los poderes mexicanos perdió de vista los principios que debieran prevalecer entre la comunidad internacional.

En ese momento, el Derecho mexicano era tajante en lo que concernía a los Tratados Internacionales, sobre todo cuando tenían injerencia sobre asuntos que se prefería fueran manejados con la máxima discreción y dentro de las fronteras nacionales. El derecho internacional era válido únicamente porque la Constitución así lo permitía, aseveración que corrige el ilustre Embajador Vallarta Marrón, detallando que la esencia de éste se encuentra en el cumplimiento de buena fe independientemente de si va acorde o no al principio publicidad interna y siempre en función de una tutela efectiva de los Derechos Humanos.

Fue necesaria la sentencia, hasta 2009, en la que se impusieron obligaciones tendientes al reconocimiento e implementación de los Derechos Humanos, que el panorama de los operadores del sistema jurídico mexicano -desde estudiosos hasta ministros y en todas sus demás facetas- se amplió para dar cabida a nuevas ideas que hasta el momento eran inconcebibles, ya que era un bloque sumamente conservador y fervientemente positivista.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación discutió arduamente la sentencia y las obligaciones impuestas que dieron paso a una tutela más eficiente y razonada de los Derechos fundamentales. Tan importantes fueron estas sesiones plenarias, que los Maestros Ibarra Arellano y Burgoa Perea, resaltan el inicio de la décima época jurisprudencial gracias a las reformas más importantes de los últimos tiempos: la inclusión literal de los Derechos Humanos en el capítulo uno de la Constitución, la nueva Ley de Amparo y el Nuevo Sistema Acusatorio, Adversarial y Oral en materia Penal.

En suma, se trata de un impacto decisivo para cualquier Estado actual; se trata de la convergencia tendiente a la adaptación, en el sentido complementario y de cooperación en aras de garantizar los Derechos inherentes a todo ser humano, a través de un Derecho que los antiguos dogmas minorizaban por tener una teleología mucho más fina y compleja que cualquier otra de las ramas, pero que se vuelve imperante conocer y adoptar como un cambio de paradigma para así ganar un lugar competitivo, en diversos sentidos, dentro de la comunidad internacional.

Se requiere entonces que los especialistas en Derecho mantengan una postura abierta, no para reemplazar el conocimiento jurídico tradicional, sino para amalgamarlo con los postulados que propone el sistema normativo internacional en esta materia y así, en su carácter perfectible, llegar a una tutela justa e integral para todos los individuos, pues el trabajo aún no ha terminado pese a los grandes avances que se han logrado.

El Maestro Castro Jarquín destaca que en este sentido el criterio de la Suprema Corte ha sido precisamente este, la adopción de cualquier prerrogativa que venga de un Tratado Internacional y que beneficie a la persona, hablando de un Control de Convencionalidad y otro de Constitucionalidad que hoy no serían posibles sin este precedente.

El comentario final del Maestro Ibarra, sobre la abstracción de estos derechos desde la filosofía hasta el Derecho Positivo muestra el más antiguo problema de la disciplina jurídica: su observancia, destacando que esta no es obligación exclusiva de los especialistas en Derecho, sino también de la sociedad en general, involucrando además a profesionales de otros campos para una correcta conducción.

El carácter multidisciplinario de la Cátedra Extraordinaria Fernando Solana, a través del Seminario Jurídico, permite que esta sinergia de visiones llegue a las aulas para que, de este modo internacionalistas, politólogos, sociólogos y juristas puedan intercambiar los diversos enfoques desde los cuales su especialidad los orilla a abordar las problemáticas consecuencia de una mundialización en su sentido más benéfico y así poder garantizar el bien común a cada miembro de la humanidad.

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